El sector restaurantero en Venezuela es un eslabón importante para la reactivación del turismo y de la economía integral del país.
Fíjense, cuando vemos que la economía mejora uno de los primeros indicios de ello es el aumento de comensales en los restaurantes y la apertura de nuevos negocios de comida.
Por ejemplo en el año 2022 la inauguración de restaurantes fue algo increíble en gran parte del territorio nacional, sobre todo en Caracas y en Lechería.
A inicios del 2023 se registraban un auge de nuevos restaurantes en Caracas; unos 200 negocios estaban abiertos y generando cientos de puestos de empleo directos e indirectos.
Llegamos a tener un restaurante aéreo; un negocio colgado de una grúa que atendía a los comensales más temerarios y a quienes podían darse ese lujo; incluso hay restaurantes con platillos de hasta 50$, y había un sector de la vida caraqueña que podía costearlos.
Ahora, ese boom decayó y muchos de esos 200 locales que abrieron en meses anteriores cerraron y otros adaptaron sus precios y su plantilla laboral a las actuales circunstancias.
Sin embargo, cada vez hay más venezolanos apostando al sector gastronómico de todos niveles, pues éste sigue siendo uno de los más rentables a pesar de la difícil situación venezolana.
Pues, a pesar de los problemas, los venezolanos – cada vez que pueden – salen a comer a la calle, y van al lugar más adecuado a sus ingresos y presupuestos.
Por ejemplo, aquí en Lechería – en el estado Anzoátegui – tenemos una gama increíble de locales que ofrecen una gama gastronómica que va desde pescado frito frente al mar, hasta comida mediterránea, china, japonesa, llanera y rápida.
La gastronomía pudiera ser uno de los emblemas de Venezuela, pues tenemos una cocina muy rica, variada y de múltiples sabores que puede enamorar a cualquier paladar, por ende, el Estado debe evaluar el incentivo al turismo gastronómico, lo que implicaría un reforzamiento del potencial venezolano en esta rama.
Venezuela debe mirar de forma integral todas sus características positivas y empezar a aprovecharlas con sentido lógico, estratégico y visionario.
¡Se tenía que decir y se dijo!
